Hotel Glam
En un gran y soleado día después de coger un tren y un autobús para llegar a una boda en Palencia, me dirigí directo al hotel. Gran hotel de la geografía española.
¿Cómo describiros el hotel en cuestión? Abro la puerta de la habitación y echo un vistazo.
Miro a los lados del pasillo, ya que podría tratarse de una broma. Lo que se veía te hacía pensar que podía ser un hotel temático, cada habitación recrea un tema y a mi me ha tocado la de los Alcántara.
El papel de la pared con un dibujo de Grecas que es el último grito. Sobre todo si llevas gritando desde la transición. Dejé las cosas en la cama y entro al baño, por ahora sin luz porque el cuarto no solo tiene cortinas que no se pueden deslizar, sino que fueron compradas en la tienda llamada el telón de acero. No dejaban pasar ni el ruido.
Enciendo el baño y ¿cual es mi sorpresa? Me he debido de equivocar de camerino.
Si yo no soy Norma Duval ¿Porqué me han puesto una hilera de bombillas sobre el espejo?... ¡Tope Gama y yo sin mis plumas y mi corona de reina del carnaval de Río!
Para recuperarme de ser una estrella del vodevil me voy a sentar. Visto lo visto, antes miro y encuentro un taburete forrado como de un mimbre de colores chillones. Eso no puede ser bueno si sufres en silencio, a no ser que tengas un hemo-trial indoor.
Prefiero ir directo al grano y pasar directamente a la ducha y así evito sentarnos en la trampa de bambú.
Descorro la cortina y se me ponen los ojos como platos al ver el híbrido. ¡Vamos a ver! O palto de ducha con poco borde y poca superficie. O bañera de mucha superficie y bordillo alto. ¡Pero no! Aquí parece que te vas a duchar metiendo los pies en un cubo para la fregona con escalón interno de porcelana.
¡Vamos alla! Me meto en la bañera, por supuesto en el escalón interno que tiene para dar los discursos, pero sin atril y luego bajo al escalón más bajo y empiezo a buscar a una altura decente la alcachofa.
¡Amigo mío! De ahí lo de vedette y las plumas, porque hay que volar para llegar a la alcachofa. Al principio te da por pensar que lo mismo en el armario/alacena de la habitación (porque minibar no hay, ya que de haberlo en vez de botellas habría sacos de lentejas de “El Hostal” o unas fanegas de trigo) hay un arnés y un piolet para reorientar la alcachofa, (lejos queda ya la ilusion de bajarla, es mucho aspirar…)
A lo mejor si enciendo el grifo fuerte la presión del agua lo endereza… Pues… mala idea porque ahora si que se ha girado del todo y vas a tener que apoyar la espalda contra el azulejo como hacen los osos con las cortezas de los árboles y coger la cascada, para aprovecharla lo máximo posible.
Consigues orientar a base de tirones del cordón que va a la alcachofa y te duchas pero claro con respecto al jabón tienes el que jode y el q molesta. Porque son pastillas de Heno que cuando terminas estás tan reseco que parece que los brazos son plástico para forrar los libros y yo soy la parte que tiene el pegamento y han retirado la otra parte.
Salgo y busco la luz porque ya parece indignante que esté a oscuras a las 3 de la tarde y no puedo contratar a 2 guardaespaldas que soporten la lona industrial de la cortina para tener luz.
Voy como puedo a la mesilla y noto 3 botones. El 1º nada. El 2º la mesilla y el 3º parece que nada. Me pongo a toquetear el 1º y el 3º mirando con cara de estafa hacia todos los sitios que parece q soy Steve Wonder con un casiotone de 2 teclas y veo que el 3º es para la entrada, pero debe ser una bombilla de 1 miliwatio porque no da luz ni al casquillo. Y veo que sale un cordón debajo del 1er botón que va a un mando a distancia.
Y pienso:
“Pero bueno, ¿el interruptor es para que funcione el mando? ¿O es como los bolígrafos de los bancos? ¡Pero que pasa! ¿Que te da miedo que firme en otro banco con tu mando a distancia?
Después de todo me encanto la temática “retro” del hotel salvo que eche de menos un cuadro de cacería de ciervos tan mítica de la época. El próximo día se la pido a Don Pedro que me lo ponga.
Fue un momento divertido que comentamos en la comida de la boda, para ver que temática tenían sus habitaciones y resulta que todas tenían la misma. ¡Afortunados “Toos”!
